Cuando imaginamos una transformación en el aula, por el uso de herramientas tecnológicas, estas por si solas no bastan, sino que deben ir acompañadas de una propuesta de trabajo que también sea innovadora.
Nuestra meta proponiendo el uso de estas herramientas es la participación activa de los estudiantes en su propio aprendizaje y que este sea significativo para su vida. El desarrollo de habilidades o competencias para llegar a los nuevos conocimientos es fundamental para lograr autonomía y participación en su futuro. Por supuesto todo esto es muy lindo en el discurso, pero lo difícil es implementarlo. Necesitamos, además, y quizás lo más importante para que sea una transformación exitosa, la apertura de los demás colegas a esos cambios. La colaboración de los compañeros docentes y el apoyo de la institución es primordial. Muchas veces el ejemplo es el incentivo para lanzarse a trabajar con nuevas propuestas modificando las metodologías de trabajo actuales y quizás somos nosotros mismos ese ejemplo.


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