Diariamente nos enfrentamos a este mito que para la mayoría de los padres que llegan a los Liceos con sus hijos es una completa realidad. Los dichos como “lo traigo para que lo eduquen” o “no puedo con él, hagan algo” los oímos frecuentemente. Parecería que los padres se han olvidado que la educación comienza en casa, con la familia y que cuando se habla de educación no es para referirse solamente a la escuela, y que por lo contrario abarca mucho mas que una sola Institución formal de enseñanza.
Vivimos una época en que los padres trabajan por igual y es real que el tiempo que se comparte con los hijos es poco, y los problemas son muchos, pero no es cosa de sacarse la mochila de los hombros y pasársela a otros.
La formación de nuestros alumnos debe ser una tarea conjunta de familia, escuela y sociedad, unas acentuando mas en el conocimiento y otras en los valores, cada una con sus herramientas y métodos, pero debe ser una tarea de todos. Debemos apostar no por una educación escolarizada, sino en una sociedad educadora.
Por último, encontré esta frase que me pareció bastante significativa para este momento:




Rosario:
ResponderEliminarde acuerdo contigo que la educación es una responsablidad social compartida: en tu mito todavía hay cierta confianza en el rol de la escuela, más difícil es cuando los problemas de los chicos son adjudicados a la escuela.
Familia= primer círculo de socialización y experiencias. Escuela= segundo círculo de soc.+exp. Y pasa lo mismo que pasa con un arbolito cuando recién se planta. La presencia de una varilla recta perpendicular (tutor) atada al arbolito que crece orienta el rumbo más saludable para el futuro. Si el arbolito crece torcido, luego el tronco no tolera el peso de al fronda ys e cae. Los primeros meses/años de crecimiento/educación del niño está en la familia. Luego cuando llega a escuela y liceo ya creció torcido y el esfuerzo de enderezarlo es mayor y opone más resistencia. ¿No es un buen paralelismo?
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